Reinventarse a los 46?

Acabo de cumplir 46 años, dicen que es la mejor edad de la mujer porque tiene un gran equilibrio personal y profesional. Sabemos lo que queremos y vamos por ello.

La verdad es que lo primero que me ha sorprendido es la cantidad de felicitaciones que he recibido y los mensajes cariñosos y de admiración de personas a quien conozco hace tiempo y de personas que acabo de conocer.

 

Esta celebración ha coincidido con grandes cambios en mi vida. Hace tiempo los cambios suponían un verdadero cataclismo en mi vida. Ahora he aprendido a convertirlos en nuevas oportunidades que me lleven a luchar por conseguir el éxito que ansío.

Si he dicho éxito, esto es algo que también ha cambiado en mi. Como muchas mujeres de mi edad, hablar de éxito y de ambición hasta hace poco me parecía excesivo y algo que parecía que no cuadraba con la educación que había recibido, ya que nosotras debíamos ser el gran apoyo de nuestro entorno afectivo pero no podíamos ser ambiciosas en la vida porque pertenecía al ámbito masculino.

Pues en estos momentos me confieso ambiciosa. Quiero conseguir todas mis metas profesionales sin que eso suponga descuidar la esfera personal. Me encuentro más que preparada para avanzar en el mundo profesional. He perdido los complejos por haberme formado continuamente para mejorar mi rendimiento y hacer mejor mi trabajo. He superado el tener que justificar ante los demás que mi trayectoria profesional es sólida porque he trabajado mucho y lo he hecho todo por mi misma…obvio los comentarios machistas que he tenido que escuchar a veces sobre como había conseguido algo…todas las mujeres que lean estas líneas sabrán de que hablo.

El otro día leí que los científicos hablan de la “ley de los 10 años”  respecto al talento. Son necesarios 10  años trabajando continuamente para que el talento se reconozca…pues bien, yo reivindico mi derecho a reclamar que me reconozcan mi talento profesional.

Para avanzar profesionalmente, ha sido muy importante para mi soltar lastre. Durante años he asumido que mi fortaleza y mi pasión por lo que hacía, era el empuje para que los demás también avanzaran a mi ritmo. Sin embargo, ha sido curioso descubrir como he tenido alrededor personas negativas con miedo a ser ellos mismos, que se habían enganchado a mi y me absorbían toda mi energía.

La mejor decisión que he tomado es tomar distancia de personas negativas, sin carisma o excesivamente egocéntricas que me chupaban la energía y rodeaban mi existencia de negatividad. Esta decisión me ha llevado a desarrollar nuevas habilidades personales y profesionales para no caer de nuevo en los errores del pasado, y utilizar nuevos recursos en situaciones conocidas para conseguir soluciones diferentes que evitaran el bloqueo.

Es curioso también como realizar un cambio en la imagen personal es un buen recurso para tomar conciencia del propio potencial y aumentar la autoestima. Nada mejor que un nuevo corte de pelo, una sesión de cuidados faciales, manicura y pedicura, y un buen masaje puede cambiar la percepción que tenemos sobre nosotras mismas.

Y con todos estos ingredientes, sin olvidar mis objetivos y trabajando diariamente por conseguirlos, con la ambición suficiente para que se reconozca mi talento y sintiéndome orgullosa de mi físico…digo que reinventarse a los 46 es todo un placer.